En mayo de 2026, la Comisión de Evaluación Ambiental de la Región de Antofagasta aprobó la construcción de la planta desaladora más grande del país. La iniciativa contempla una inversión cercana a los US$5.000 millones y una capacidad de producción de aproximadamente 700.000 metros cúbicos de agua al día, posicionándola como una de las infraestructuras hídricas más ambiciosas de América Latina.
Este hito no es un caso aislado. Es la confirmación de una tendencia que lleva años consolidándose: el agua de mar se ha convertido en la principal fuente hídrica alternativa para sostener la actividad productiva en el norte de Chile.
El contexto que lo explica todo
Cerca del 85% de la capacidad instalada de desalinización en Chile está destinada a la minería del cobre. Las razones son claras: el norte del país opera bajo condiciones de estrés hídrico extremo, y la dependencia de aguas continentales ya no es viable para operaciones de mediana y gran escala.
Hoy existen más de 50 proyectos de desalinización en desarrollo en Chile, con inversiones acumuladas que superan los US$24 mil millones. La desalinización dejó de ser una solución de nicho para convertirse en infraestructura crítica.
La tecnología detrás del proceso
La tecnología predominante en estas plantas es la ósmosis inversa (RO): un proceso de filtración a alta presión que fuerza el agua de mar a través de membranas semipermeables, separando las sales y produciendo agua apta para consumo humano e industrial.
Sus ventajas son determinantes para la industria:
- Produce agua de alta calidad de forma continua y predecible
- Escala modularmente según la demanda del proceso
- Permite integración con sistemas de recuperación de energía para reducir el consumo eléctrico
- Es compatible con etapas posteriores de purificación, como electrodiálisis reversa (EDR) o electrodesionización continua (CEDI), cuando el proceso requiere agua ultrapura
Los principales desafíos, manejo de salmuera y consumo energético, son hoy parte integral del diseño de ingeniería de cualquier proyecto responsable, y fueron parte de los cuatro años de evaluación ambiental que requirió este proyecto para obtener su aprobación.
¿Qué implica esto para plantas industriales y operaciones mineras?
La aprobación de este megaproyecto marca un punto de inflexión regulatorio y técnico. Las empresas que aún dependen exclusivamente de fuentes continentales deben evaluar con urgencia su estrategia hídrica a mediano plazo.
En Vantech llevamos más de 15 años diseñando, fabricando e instalando sistemas de tratamiento y purificación de agua para la industria chilena. Trabajamos con tecnología de ósmosis inversa, EDR y CEDI, adaptando cada solución a las condiciones específicas de cada faena: desde la alta cordillera hasta la costa árida de Antofagasta.
Si su operación está evaluando incorporar desalinización, optimizar un sistema existente o avanzar hacia el reuso de agua, podemos acompañarle desde la ingeniería conceptual hasta la puesta en marcha. Conversemos







